Norberto Chaves: un maestro que no llegué a conocer

Nunca tomé los seminarios de Norberto Chaves en FOROALFA. Simple y directo: los postergué. Su partida me enfrenta a esta decisión con una claridad incómoda.

Chaves, referente fundamental del diseño y la comunicación visual latinoamericana, desarrolló su carrera entre Argentina, donde nació, y Barcelona, donde residió desde 1976. Semiólogo y teórico del diseño, su influencia atravesó generaciones a través de sus libros, conferencias y una práctica profesional que transformó nuestra comprensión de la identidad corporativa y la gestión del diseño.

Su legado está en los detalles precisos. En “La imagen corporativa” (1988), estableció definiciones inequívocas: imagotipo como símbolo gráfico puro, logotipo como versión gráfica del nombre. No usaba el término “isotipo”, hoy común. La posterior confusión terminológica —imagotipo como combinación de símbolo y texto, isotipo ocupando el lugar del imagotipo original— ejemplifica justo lo que combatió: la imprecisión conceptual en el diseño.1

Su análisis de la marca país Perú revela la misma agudeza. Comparándola con Canadá, expuso sin rodeos el contraste entre folclorismo superficial e identidad nacional articulada. No se detenía en la estética: iba directo a la médula comunicacional. Sus críticas, siempre fundamentadas, exponían las debilidades de soluciones que priorizaban lo decorativo sobre lo estratégico.2

En las aulas universitarias, su ausencia resuena en cada discusión sobre precisión conceptual y rigor analítico. Sus textos permanecen, subrayados y consultados, recordándonos que el diseño exige tanto pensamiento como práctica. La claridad de sus definiciones contrasta dolorosamente con la ligereza actual en el uso de términos técnicos.

Esta pérdida reafirma nuestra responsabilidad en la docencia del diseño y la comunicación: mantener vivo ese espíritu crítico, ese rigor que Chaves ejemplificó. Sus enseñanzas seguirán en aulas y estudios, aunque algunos lamentemos no haber aprovechado cada oportunidad de aprender directamente de él.

El diseño no es solo práctica, sino teoría; no solo estética, sino pensamiento crítico. Chaves lo demostró en cada análisis, en cada precisión terminológica, en cada crítica fundamentada. Su partida nos deja un legado que exige ser comprendido más allá de la superficie, justo como él analizaba cada proyecto: con rigor, profundidad y una innegociable búsqueda de precisión.